En este proceso, las diversas administraciones nacionales proponen a la AGA sus planes de Gobierno Abierto y presentan periódicamente rendiciones sobre el cumplimiento de sus compromisos.
Para el desarrollo de estas iniciativas, las tecnologías de la información y las comunicaciones son un componente necesario, ya que permiten a los Gobiernos poner a disposición de la ciudadanía gran cantidad de información sobre la utilización de los recursos públicos, y a la vez permiten a los ciudadanos comunicarse con sus gobiernos de formas simples y con economía de recursos.
Desde la Fundación CiGob, creemos que otro componente fundamental para avanzar en el proceso hacia Gobiernos más abiertos, es la dimensión política, entendiendo al Gobierno Abierto como parte del proyecto político de cada administración, como una forma de abordar la resolución de los problemas que enfrenta la sociedad. Si la política se apropia del Gobierno Abierto como una nueva manera de pensar la relación gobernantes-gobernados, donde los Estados entienden que necesitan de la información y colaboración de la ciudadanía para resolver problemas complejos, entonces sí estaremos aprovechando todo el potencial de las nuevas tecnologías. Si esto no es así, el Gobierno Abierto pasará a formar parte de una de las tantas “modas”, que se suceden sin cambiar en esencia la relación gobernantes-gobernados.